Cada niño y niña tiene su propio ritmo de desarrollo, pero existen ciertas señales que pueden indicar la necesidad de una valoración logopédica. Dificultades para expresarse, escaso vocabulario, problemas de comprensión o poca intención comunicativa son algunas de las señales más frecuentes que observan las familias.
En este artículo explicamos cuáles son estas señales de alerta, cuándo es recomendable consultar con un profesional y por qué una intervención temprana puede marcar una gran diferencia en el desarrollo del lenguaje y la comunicación. Detectar a tiempo no significa alarmarse, sino acompañar mejor.
